Los Cuentos del Espíritu

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Hay cuentos para cada momento,
cuentos para cada estación:
los cálidos cuentos para el largo invierno,
cuentos azules, rojos, verdes y violetas para la primavera,
el verano trae adivinanzas, bromas y chistes
y las grandes epopeyas se cuentan en otoño.
Pero aquí y ahora, en aquel trópico, atravesado por el dolor y la pasión,
la tradición quiere que cuente     los cuentos del amor.
Los Cuentos Del Espíritu, para pensar y para amar mejor…

Así empieza este ciclo narrativo. El origen de los cuentos que lo conforman se desconoce, hasta donde se sabe, comparten la cuna del Panchatantra, Las Mil Y Una Noches. Se trata de un origen misterioso, provienen de una tradición secreta que existía en una lengua “oscura”. En la India se los recopiló y circularon bajo el nombre de Vetalapañcavimmsatika (Los veinticinco cuentos del Vetala). Hay otras versiones: El Rey y el Cadáver, El muerto de poderes sobrenaturales, Los veinticinco enigmas del cadáver viviente, Los cuentos del Vampiro.
Lo particular de estos relatos es el enigma, la perplejidad, la pregunta insólita del “Vetala” al final de cada relato. Y su tema, su objetivo: el amor.
Según la tradición, se trata de un viaje de iniciación, de un camino. Quien lo recorre supera su condición. Nadie regresa igual de dicho viaje. Se dice que nadie es el mismo después de haberse enfrentado a los enigmas, después de haber escuchado y vivido los cuentos del Espíritu.
Llevando el arte de la palabra a las dimensiones del espectáculo escénico, Nicolás Buenaventura nos enfrenta, hoy en día, aquí y ahora, con estos relatos que dormían en las arrugas del tiempo.

Dramaturgia y narración: Nicolás Buenaventura. Luces: María del Pilar López. Escenografía: Meyby Ríos.

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